Resaca de Shandy

Mr. Clark, nuestro dinamitero poeta ibicenco, tras verse absorbido por la bulliciosa y etílica vorágine de la vanguardia salmantina, nos deleita con una reflexión sobre la condición de "grupo" en el ámbito de la farándula.
Imprescindible documento Shandy:
DISECCIÓN DE LA TURBA MODERNISTA

La Turba Modernista es ecléctica y desconcertante. Sobrevive débilmente cimentada sobre ciertos principios soviéticos donde el trabajo individual engrana en una máquina imposible que gusta de llamarse colectivo. Así fulano escribe poemas, mengano pinta, zutano maqueta y fulana, bueno, todos sabemos lo que hace.
La Turba Modernista está compuesta, en su mayoría minoritaria, por hombres. Hecho que inquieta y turba a la Turba sin que sepan ponerle remedio al asunto. Es por este motivo que la insólita aparición de una mujer entre la Turba da lugar a duelos al alba, poemas satíricos, dibujos obscenos en la puerta de los lavabos y al nacimiento de varias docenas de blogs.
La Turba Modernista gusta mucho del manifiesto, el fanzine, la revista gratuita y de todas las causas perdidas que, por lo general, no reportan ingresos.
La Turba Modernista no se ve complacida ni por los gatos ni por las vacaciones.
La Turba Modernista es, sobre todas las cosas, deshilachadamente alcohólica y oronda, sus miembros gustan de la fractura pretérita y futura, de los liceos (franceses e italianos), del bilingüismo, del bastón y de la muleta, de los poemas visuales y de la seguridad de ser Turba ante todo.
La Turba Modernista puede convocar una turbia reunión en cualquier instante, en cualquier cafetería/terraza u hotel con la seguridad de que sus miembros irán apareciendo según se desarrolla el acto.
La Turba Modernista gasta pequeñas fortunas en teléfono, en ginebra y en amor, sus tres ocupaciones predilectas.
Los depauperados miembros de la Turba están unidos por frágiles lazos de confianza, no gustan del chisme, del despropósito ni del ecumenismo.
La Turba Modernista siente fascinación por los proyectores y, en general, por todo lo que escupe luz sobre el mundo.
Ya que no se puede considerar, de ninguna de las maneras, que la Turba Modernista genere algún tipo de ingreso, la procedencia encubierta de su cash-flow no debe ser contemplada por este estudio, limitado a la Turba Modernista.
La Turba Modernista es joven y, ante todo, Moderna en el sentido moderno de la palabra.
Cuando muere un miembro de la Turba, algo que suele suceder cada tercer miércoles de mes, los miembros supervivientes bajan su cuerpo al Tormes y lo sientan bajo un chopo con un manual de Windows Vista entre las manos y semblante pensativo para que los niños le lancen piedras.
La Turba Modernista gusta de la librería, el pequeño hotel, el jabón, los juegos de cartas y los árboles.
La Turba Modernista se basa, sobre todo, en la seguridad de saber que nadie los echaría en falta si no existieran.
La Turba Modernista gusta de los recitales, de la escultura, de la urbanidad y de consideraciones generales sobre la estética. No muestra, asimismo, tolerancia hacia las instituciones culturales ni las comidas de empresa.
La Turba, por último, existirá siempre y ha existido siempre, con otros nombres, otros rostros y otras fracturas. Pero siempre turbada y, en la medida de sus posibilidades, turbadora.
Ben Clark