DAR LA ESPALDA

Y qué
si aún nos queda la voz y las costumbres
el margen que nos da la historia
la miel de las horas

Y saber
que no seremos quienes luchen por la cumbre
que nunca estuvimos armados
que solo hemos odiado como mucho
a voz en grito

Y, sí
nos disolvemos entre los motores
sabemos del barro más que nadie
y desde lo más profundo de nuestra miseria
creemos en nosotros.