SIN HABER ESTADO


Muere Javier Utray (1945-2008), pintor, escritor, arquitecto y músico. Imprescindible hilo conductor entre las tendencias artísticas internacionales y el arte español del último siglo XX, de inteligencia devastadora, hermético heredero de Marcel Duchamp, Utray realizó junto a Domingo Sánchez Blanco los primeros enterramientos en el cementerio de arte contemporáneo de Morille: las cenizas del filósofo francés Pierre Klossowski y el flamante Pontiac Grand Prix que perteneció al difunto artista español. Según Fernando Castro Flórez, Javier Utray se despidió de su propio coche atando unas corbatas en el árbol más cercano al nicho. El acercamiento más personal de un servidor a la obra de Utray fue la destrucción parcial de las corbatas con unas bengalas en un día radiante de verano. Yo no sabía que aquello era obra de un artista y me pareció bellísima la imagen de una corbata atada a un árbol ardiendo por el efecto de las chispas efervescentes, más aún cuando comenzaron a surgir ríos de hormigas de los agujeros dejados por la quemazón. Que el muerto me perdone; creo que sus amigos parecen haberlo hecho, pues mi penitencia (no sé si antes o después de contar el innoble suceso) fue escribir la crónica del homenaje que Domingo Sánchez Blanco le rindió. Crónica ciega, pues no sabría qué sucedería en el acto. Lo único que supe es que Domingo iría armado al cementerio de arte de Morille con seis copas de vino, una botella de ron, un tarro cerrado con dos peones y una dama, una corona de flores y un bote de pintura blanca.
La relación entre ambos artistas fue muy estrecha durante la agonía de Utray. Este sólo se levantaba de la cama una hora al día, y gran parte de ese precioso retazo último de vida lo pasó hablando por teléfono con Domingo. Ese vínculo es, a todas luces, inexpresable para el ajeno. Intentarlo sería volver a quemar una corbata. Sería querer derribar a golpes la confidencia más sagrada. Así pues, a causa de dejarme los deberes sin hacer, Domingo Sánchez Blanco, íntimo de Javier Utray, nos deja este responso:


A las tres de la tarde con el sol pegándome en el ojo amoratado llegamos al cementerio.
Museo Mausoleo, sol duro y paisaje de frontera desértica de spaghetti western.
Había cargado en el coche una corona y un ramo de flores que el día anterior habían servido para otro ser fundido en el crematorio. La noche anterior hablé con Castro y le conté la idea, un cuarto de hora después reinicié la llamada para concretar la nota, carta o convite del día después. Fernando ya había marcado una deliciosa situación que me levantó el ánimo para todo el mes: torre y peón ocultos detrás del cristal, vasos rotos, tiempo vacío, sima terrible, espejo para llegar al blanco y a la oscuridad. Amigo no hay que dar tantos azotes, hay que ser capaz de entusiasmarse con el ciego y su visión de la totalidad o la reconstrucción de la dentadura postiza, cómo encaja todo y uno se siente libre.
Sobre la losa, a las tres de la tarde, cayendo un sol de justicia, llevé seis copas, un albariño, pinceles y pintura blanca, me quité las botas para escribir, de rodillas, una despedida y una sentencia: SU BLANCURA ES MERAMENTE EXCREMENTICIA, después en el frente ALEPH y en la parte posterior ZOHAR.

Revisé en el tablero la postura de las fichas que me había dicho Fernando: torre, peón. Me gustaba la torre: defensa, fortín y mirada larga, pero cambié para poner dama y dos peones, una orgía entre cristales. Los coloqué en un tarro de cristal, donde hubo miel, ¡joder! era sexo embotado, un trío en un espacio de cristal pegado sobre el hormigón que cierra la cripta.
He pasado un calor de cojones. Manuela siempre cumple y hace que parezca algo importante aguantándonos al calor y a mí.
Descansa en paz amigo Utray o contéstame detrás de la estatua de mármol de Mohamed Alí en las Vegas. Eres un orgulloso pajarraco con la puerta de tu habitación cerrada, oigo tu graznar y hoy, de nuevo, hemos comido de tu reino desolado. Elefantes de cemento al borde de piscinas, libros para llegar a boxear con técnica y ginebra encima de la puerta de tu habitación. La repisa del fregadero no tiene humedad, nadie cocina en la casa y una bruja se lamenta delante de la sartén porque en esta tu casa hay hielo solamente.